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Contexto

Contexto

Trescientos seis casos de violencia de género fueron registrados en el primer semestre de 2011, en los que el 97% de las víctimas fueron mujeres, predominando quienes tienen entre 35 y 44 años.

Los datos, surgidos del Instituto de la Mujer y las respectivas áreas departamentales, parecerían conformar la realidad de la violencia de género en Mendoza, pero son sólo una parte de la problemática. El resto del panorama violento permanece casi oculto, ya que hay hechos que se dispersan en las oficinas fiscales, la Justicia de familia y los centros de salud u hospitales públicos.

Para registrar todos los casos mendocinos y poder llegar a un panorama más cercano a la preocupante realidad es que en Mendoza se firmó el convenio para crear el Observatorio de Violencia contra la Mujer, el primero del interior del país.

Este organismo aglutinará las denuncias de hechos violentos contra las féminas, tal como lo exige Ley Nacional Nº 26.485. Estará integrado por el Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad, la UNCuyo y la Nación a través del Observatorio de Derechos Humanos ubicado en la misma casa de estudios.

“Hoy la recolección de datos es parcial, por eso el observatorio intentará recoger información en todos los niveles: desde los casos que llegan a la policía o a las oficinas fiscales, los que tiene la Justicia de familia y los que registran el Gobierno y las comunas. Con esa información se establecerán estudios sobre la situación de violencia de género en la provincia, para proponer políticas públicas más cercanas a lo que pasa”, dijo Marcelo Stern, a cargo del Observatorio de Derechos Humanos.

La propuesta firmada hace pocos días servirá de ejemplo para otras comunidades de Argentina, en el camino hacia la búsqueda de soluciones para este silencioso flagelo.


Panorama parcial de la realidad

Se creó el observatorio provincial contra la violencia de género
Si se toman los casos atendidos por el Instituto de la Mujer –brinda contención psicológica, social y legal a las mujeres y hombres sujetos de violencia por parte de sus parejas–, podría decirse que en 2010 fueron 837 las situaciones registradas, unas 313 menos que hace dos años. Esto llevaría a la conclusión de que, en apariencias, las cifras disminuyeron y por lo tanto que también bajó la incidencia de la problemática.

Sin embargo, como manifestó la titular del Instituto de la Mujer, Dolores Alfonso, “en realidad sólo reflejan la cantidad de mujeres que se atendieron en las áreas de la mujer –el Gobierno coordina una red informática compartida con algunos municipios–, pero no el total de casos”.

Una de las mayores trabas con que se encuentran las damnificadas a la hora de denunciar es que las oficinas fiscales no están preparadas para atender a las víctimas.

De hecho, en Mendoza no existe un protocolo que indique cómo actuar ante un caso de maltrato. Por ello es que las situaciones son silenciadas y en ocasiones no llegan a manos del Gobierno.

De allí la importancia de que, además de la recolección de información, el flamante Observatorio de Violencia contra la Mujer impulse el desarrollo de estudios e investigaciones sobre la evolución, prevalencia, tipos y modalidades de violencia contra las mujeres, sus consecuencias y efectos, identificando aquellos factores sociales, culturales, económicos y políticos que de alguna manera están asociados o puedan contribuir a clarificar las causas.

“Si bien desde el Gobierno se logró un tratamiento integral, la confluencia de distintos sectores contribuirá a avanzar sobre los casos y las decisiones necesarias para echar luz sobre la problemática que involucra a las mujeres”, cerró Alfonso.